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Fracturas de escápula tratamiento y recuperación precoz

Fracturas de escápula tratamiento y recuperación precoz
13 septiembre, 2016 SportMe

Fracturas de escápula tratamiento y recuperación precoz

            Las fracturas escapulares suelen producirse como resultado de un traumatismo de alta energía. Suponen el 1% de todas las fracturas del organismo.

Cuando se producen suelen acompañarse de otras lesiones, destacando fracturas de clavícula, costales, lesiones pulmonares y neurovasculares.

La gran mayoría reciben un tratamiento conservador pero en algunos casos van a necesitar un abordaje quirúrgico para realizar una reducción abierta y fijación interna con placas y tornillos.

Más frecuente en varones, jovenes, con politraumatismo (diferentes lesiones).

Tratamiento conservador : Cabestrillo, hielo, y movilización precoz tras 2-3 semanas

Tratamiento Quirúrgico:

1) Artroscopica. En margen inferior de la glena, sin gran desplazamiento del cuerpo

2) Cirugia Abierta : Abordaje posterior, reducción abierta y fijación interna con tornillos y/o placa atornillada.

       Esta fractura suele consolidar bien, con buen aspecto de la misma en el estudio radiológico, y se consigue un balance articular bueno, fuerza 5/5 aunque puede quedar como complicación un dolor ocasional y una atrofia muscular (supra o  infraespinoso) con una lenta recuperación.

Es fundamental la fisioterapia posterior

Discusión de la literatura:

Zdravkovic y Damholt (4), Norqvist y Petersson (5), y Miller y Ada (6) eligieron un desplazamiento trasnacional de un centímetro como el límite entre las lesiones leves de las graves. Bateman opinaba que este grado de desplazamiento podía interferir en la abducción del hombro, pudiendo causar molestias y disfunción del mismo (7).

Imatani y McGrahan (8), recomendaron el tratamiento no quirúrgico de todas las fracturas del cuello de la escápula, pero en sus estudios apenas aportan detalles que justifiquen esta conclusión.

Según Armstrong y Vanderspuy (9), si bien la mayoría de estas lesiones evolucionan favorablemente, puede estar indicado el tratamiento, más agresivo, como la RAFI, en pacientes jóvenes.

Ganz y Noesberger (10) señalaron que el tratamiento quirúrgico de las fracturas desplazadas del cuello de la escápula evita la discapacidad tardía y proporciona mejores resultados.

Zlowodzki M, Bhandari M et al (11) del Grupo de Trabajo de Traumatología y Ortopedia Basada en la Evidencia publicaron en 2006 un revisión sistemática de series de fracturas de escápula con un total de 520 casos con 3 objetivos fundamentales:

(1) Determinar la incidencia de tratamiento quirúrgico y conservador en el tratamiento de los diferentes tipos de fractura de escápula, 2) Estratificar sistemáticamente los resultados obtenidos en los tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos de las fracturas de escápula en función del tipo y 3) Cuantificar la infección secundaria y las tasas de reintervenciones quirúrgicas después del tratamiento quirúrgico.

Recomendamos la lectura del mismo.

Miller y Ada (6) revisaron retrospectivamente 16 fracturas desplazadas del cuello de la escápula (mayor o igual a un centímetro de desplazamiento trasnacional o más de 40º de angulación en el plano sagital o coronal) tratadas sin cirugía (con un promedio de seguimiento de 36 meses). Constataron que el 20% de los pacientes experimentó una reducción de la amplitud de movimientos, el 50% tenía dolor (en el 75% de los casos, dolor nocturno), el 40% presentaba debilidad con el ejercicio y el 25% describió “chasquidos”. En concreto, estos pacientes experimentaron con frecuencia debilidad de los abductores y dolor subacromial. En conclusión, recomendaron RAFI de las fracturas del cuello de la escápula con este grado de desplazamiento.

Nodqvist y Petersson (5) evaluaron 37 fracturas del cuello escapular tratadas sin cirugía (seguimiento de 10 a 20 años) y constataron que los resultados funcionales fueron regulares o malos en el 32% de los casos. Indicaron que, en algunos casos, la RAFI precoz podría haber mejorado los resultados.

Hardegger y cols (12), comunicaron resultados buenos o excelentes en el 80% de 5 fracturas desplazadas del cuello escapular tratadas con cirugía (6,5 años de seguimiento). Señalaron que el tratamiento quirúrgico de este tipo de fracturas evita la discapacidad tardía y ofrece mejores resultados.

Khallaf M, Mikami A, Al-Akkad M (13), evaluaron el uso del tratamiento quirúrgico en las fracturas de cuello quirúrgico desplazadas. Desde 2000 a 2004 realizaron reducción abierta y fijación interna a 14 pacientes, seguidos con una media de 20 meses. En 12 pacientes (86%) obtuvieron un resultado excelente, clínico y anatómico, y en 2 pacientes el resultado funcional fue bueno. Recomiendan la reducción abierta y fijación interna de estas fracturas para restaurar la biomecánica normal de las articulaciones gleno-humerales y escápulo-torácicas y permitir un buen resultado clínico.

Lantry, Roberts y Giannoudis (14) identificaron las publicaciones en la base de datos MEDLINE que incluían indicaciones quirúrgicas, implantes y abordajes quirúrgicos, complicaciones postoperatorias, y los resultados funcionales de estas fracturas. Diecisiete investigaciones abarcaron 243 casos que cumplían los criterios de elegibilidad. Todos fueron series de casos retrospectivos (MBE nivel IV). La lesión más común tratada quirúrgicamente fueron las fracturas de la fosa y las fracturas del cuello escapular. Aproximadamente el 25% de los casos tenía una lesión asociada de clavícula o de los ligamentos acromioclavicular. La fijación interna más frecuente se realizó con una placa y tornillos mediante un abordaje posterior.

La tasa de complicaciones fue baja destacando la infección, la rigidez del hombro, y el fracaso del implante. Los resultados obtenidos fueron buenos o excelentes en el 85% de los casos, con un promedio de 49,9 meses de seguimiento.

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