Cómo curar una tendinitis aquílea rápido: Guía de recuperación avanzada 2026

Esa punzada aguda y paralizante en el talón al dar los primeros pasos por la mañana. ¿Te resulta familiar? Comprendemos perfectamente la frustración de sentir que los tratamientos convencionales no avanzan y vivir con el miedo constante a que ese dolor se convierta en una rotura completa del tendón. No estás solo; es una de las lesiones más incapacitantes para cualquier persona activa, afectando a más del 11% de los corredores habituales.

Pero no tienes por qué resignarte. La medicina deportiva ha avanzado de forma espectacular, y los plazos de recuperación se han acortado drásticamente. En esta guía actualizada a 2026, te revelaremos cómo curar una tendinitis aquílea rápido utilizando los mismos protocolos de vanguardia que aplicamos a los deportistas de élite para que vuelvan a competir. Descubrirás las terapias regenerativas que aceleran la curación y el plan de ejercicios progresivo exacto para recuperar la elasticidad, eliminar el dolor y volver a tu deporte con total confianza y en tiempo récord.

Puntos Clave

  • Comprende cómo un diagnóstico preciso con ecografía de alta resolución es el primer paso esencial para acortar drásticamente los tiempos de recuperación.
  • Descubre tratamientos de vanguardia como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y las ondas de choque, diseñados para acelerar la regeneración biológica del tendón.
  • La clave sobre cómo curar una tendinitis aquílea rápido reside en un protocolo de ejercicios de carga progresiva que puedes empezar en casa para controlar el dolor y fortalecer.
  • Aprende a diferenciar entre una tendinitis (aguda) y una tendinosis (crónica) para entender por qué el reposo absoluto puede ser contraproducente para tu lesión.

¿Es posible curar una tendinitis aquílea rápido? Realidad vs. Mitos

La pregunta que todo paciente nos hace es: «¿cómo curar una tendinitis aquílea rápido?». Es una preocupación lógica, especialmente para deportistas y personas activas. La respuesta honesta es que «rápido» es un término relativo y depende crucialmente de entender la verdadera naturaleza de la lesión. La curación no se trata de esperar, sino de actuar de forma inteligente y precisa. Vamos a desmitificar los conceptos erróneos más comunes y a establecer expectativas realistas basadas en la ciencia médica actual.

El primer y más importante paso es diferenciar el diagnóstico. La mayoría de los pacientes llegan a consulta buscando una solución para lo que creen que es una inflamación, la definición de tendinitis aquílea clásica. Sin embargo, en más del 80% de los casos que persisten más de 6 semanas, no nos enfrentamos a una tendinitis (un proceso inflamatorio agudo, «-itis»), sino a una tendinosis (un proceso degenerativo crónico, «-osis»). En la tendinosis, no hay una inflamación significativa; lo que existe es una desorganización y degeneración de las fibras de colágeno del tendón, que pierde su capacidad para soportar carga. Tratar una tendinosis con reposo y antiinflamatorios es uno de los errores más frecuentes que cronifican la lesión.

¿Tendinitis o tendinosis aquílea? Identifica tu fase

Un diagnóstico certero, a menudo apoyado por una ecografía de alta resolución, es fundamental para no perder tiempo valioso. Cada fase requiere un enfoque distinto:

  • Fase Aguda (Tendinitis): Caracterizada por dolor agudo y punzante, hinchazón visible, enrojecimiento y calor en la zona. Suele aparecer tras un esfuerzo repentino o inusual y responde bien al tratamiento inicial en las primeras 2-4 semanas.
  • Fase Crónica (Tendinosis): Se manifiesta con un dolor más sordo y persistente, rigidez severa por las mañanas, y a menudo un engrosamiento palpable del tendón (nódulo). El dolor mejora ligeramente al calentar pero empeora tras la actividad.

El tendón de Aquiles, además, presenta un desafío único: es el tendón más grueso y fuerte del cuerpo, soportando hasta 10 veces nuestro peso corporal, pero tiene una zona con un riego sanguíneo muy pobre (a unos 2-6 cm de su inserción en el talón), lo que dificulta enormemente su capacidad natural de reparación. Esto nos lleva a otro mito: el reposo total. Dejar de moverse por completo reduce aún más el flujo sanguíneo, provoca atrofia muscular y fomenta una cicatrización de colágeno débil y desorganizada. En nuestra filosofía, «Movilidad es vida», y la clave es la carga óptima y progresiva.

La regla de oro: El dolor no siempre es tu enemigo

Para lograr una recuperación activa, es vital aprender a escuchar a tu cuerpo y diferenciar el dolor. Utilizamos la Escala Visual Analógica (EVA), una simple puntuación del 0 (sin dolor) al 10 (dolor máximo imaginable). Un dolor «bueno» o tolerable durante los ejercicios de rehabilitación se sitúa entre 2 y 4 sobre 10, e indica que estamos estimulando el tendón para que se regenere. Si este dolor desaparece en las 24 horas posteriores, vamos por buen camino. Un dolor «malo» es aquel que supera el 5/10, te obliga a cojear o empeora al día siguiente. Esa es la señal para reducir la intensidad, no para parar por completo.

Entonces, ¿cuáles son los plazos realistas? Con protocolos modernos basados en ejercicios excéntricos, isométricos y terapias biológicas, una tendinitis aguda puede resolverse en 3-6 semanas. Una tendinosis crónica, sin embargo, requiere un compromiso de 3 a 6 meses para una reestructuración significativa del colágeno. La promesa de la medicina regenerativa de cara a 2026 es seguir acortando estos plazos, pero la paciencia y la constancia son, hoy por hoy, los ingredientes esenciales para entender cómo curar una tendinitis aquílea rápido y de forma definitiva.

Diagnóstico avanzado: El primer paso para ganar tiempo

Cuando el dolor en el tendón de Aquiles te frena, cada día cuenta. La pregunta que todo deportista se hace es cómo curar una tendinitis aquílea rápido, pero la respuesta no está en empezar un tratamiento genérico de inmediato. La verdadera velocidad se gana con la precisión. Un diagnóstico certero y detallado desde el primer día es la única estrategia que evita semanas o incluso meses de tratamientos ineficaces, ahorrando tiempo, dinero y frustración.

En nuestra clínica, tratamos a cada paciente como a un deportista de élite, y eso empieza por un análisis exhaustivo. No se trata solo de confirmar la tendinitis; se trata de entender el porqué de la lesión, el grado exacto del daño y los factores biomecánicos que la perpetúan. Solo con esta información completa podemos diseñar un plan de recuperación verdaderamente personalizado y acelerado.

Ecografía musculoesquelética en la consulta

La ecografía de alta resolución es nuestra herramienta fundamental. A diferencia de una imagen estática, la exploración ecográfica dinámica nos permite ver tu tendón de Aquiles en tiempo real, mientras realizas movimientos de flexión y extensión. Esta «película» de tu tendón nos revela información crucial:

  • Identificación de neovasos: Detectamos la presencia de pequeños vasos sanguíneos y nervios anormales, una de las principales causas del dolor crónico en las tendinopatías.
  • Evaluación de la desestructuración: Medimos con precisión milimétrica las áreas donde las fibras de colágeno han perdido su alineación, indicando el grado real de degeneración del tejido.
  • Guía para tratamientos de vanguardia: Usamos la ecografía para guiar con una precisión del 100% procedimientos como la electrólisis percutánea (EPI®) o las infiltraciones con plasma rico en plaquetas (PRP). Esta precisión es fundamental para la efectividad de muchos tratamientos avanzados para tendinopatía aquílea, que buscan regenerar el tejido dañado.

En casos más complejos, donde se sospecha una rotura parcial que no es concluyente en la ecografía, una Resonancia Magnética (RM) puede ser necesaria para obtener una visión definitiva de la estructura interna del tendón y descartar lesiones asociadas.

Análisis de la marcha y calzado deportivo

A menudo, el tendón de Aquiles es la víctima, no el culpable. La causa raíz puede estar en tu forma de moverte. Un estudio biomecánico de la pisada nos permite identificar desequilibrios que sobrecargan el tendón con cada paso. El factor más común es el exceso de pronación, donde el tobillo se inclina demasiado hacia dentro, generando una torsión que irrita el tendón.

El calzado también juega un papel clave. Durante la fase de recuperación, un «drop» más alto (la diferencia de altura entre el talón y la puntera, típicamente de 10-12 mm) en tus zapatillas puede reducir la tensión en el tendón. Una vez recuperado, y dependiendo del análisis biomecánico, se pueden recomendar plantillas personalizadas. Estas no son un parche temporal; son una solución de ingeniería para tu pie, diseñadas para corregir la causa del problema y prevenir futuras recaídas de forma definitiva.

El papel del traumatólogo deportivo es integrar toda esta información. Los datos de la ecografía, el análisis de la marcha y tu historial clínico se convierten en una hoja de ruta clara. Nuestro equipo de traumatólogos deportivos se especializa en integrar estos datos para diseñar tu plan de recuperación personalizado, asegurando que el camino para curar una tendinitis aquílea rápido sea también el más seguro y duradero.

Cómo curar una tendinitis aquílea rápido: Guía de recuperación avanzada 2026

Tratamientos de vanguardia para acelerar la biología del tendón

Cuando el reposo y la fisioterapia convencional no son suficientes, o cuando el objetivo es una reincorporación deportiva en plazos mínimos, la medicina regenerativa ofrece soluciones biológicas que actúan directamente sobre el tejido dañado. En Clínica Bernáldez Sportme, no nos conformamos con aliviar los síntomas; buscamos estimular los mecanismos de autocuración del cuerpo. La clave de cómo curar una tendinitis aquílea rápido reside en combinar la terapia física con técnicas avanzadas que modifican el entorno biológico de la lesión para favorecer una regeneración de colágeno de alta calidad.

Estos tratamientos, aplicados siempre bajo un estricto control ecográfico para garantizar la máxima precisión, representan la vanguardia en traumatología deportiva. No son soluciones aisladas, sino parte de un plan integral y personalizado diseñado para cada paciente.

Infiltraciones de PRP: ¿Cómo funcionan en el Aquiles?

El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es una terapia biológica que utiliza los propios recursos del paciente para sanar. El proceso es sencillo pero de alta precisión: se extrae una pequeña muestra de sangre del paciente, similar a una analítica. Esta sangre se somete a un proceso de centrifugado controlado que permite separar y concentrar las plaquetas, obteniendo un plasma con una concentración de factores de crecimiento hasta 7 veces superior a la normal. Este concentrado se infiltra de forma ecoguiada directamente en las zonas degeneradas del tendón de Aquiles, liberando proteínas que actúan como señales biológicas para atraer células reparadoras y estimular la producción de nuevo colágeno. Estudios publicados en el American Journal of Sports Medicine han demostrado que esta técnica puede reducir los plazos de baja deportiva hasta en un 40% en casos seleccionados.

Ondas de choque y terapias físicas avanzadas

No todas las ondas de choque son iguales. Para una estructura tan específica como el tendón de Aquiles, es fundamental diferenciar entre las ondas radiales (más superficiales) y las ondas de choque focales extracorpóreas (ESWT). Estas últimas son ondas acústicas de alta energía que penetran en profundidad y se concentran con precisión milimétrica en el punto exacto de la lesión. Su efecto es doble:

  • Efecto mecánico: Fragmentan el tejido fibrótico y las microcalcificaciones que caracterizan a las tendinosis crónicas.
  • Efecto biológico: Generan una respuesta celular que promueve la neovascularización (formación de nuevos vasos sanguíneos), mejorando el aporte de oxígeno y nutrientes esenciales para la reparación del tendón.

El éxito de esta terapia se multiplica cuando se integra en un protocolo de fisioterapia activa. La aplicación de ondas de choque prepara el tejido para que responda de forma óptima a la terapia manual y, de manera crucial, a los ejercicios de carga progresiva, que son indispensables para reorganizar las nuevas fibras de colágeno y devolver al tendón su capacidad funcional.

Además de estas dos potentes herramientas, nuestro arsenal terapéutico incluye otras técnicas avanzadas para abordar la tendinitis aquílea de forma integral:

  • Electrólisis Percutánea (EPI®/EPTE®): Mediante una aguja muy fina y guiada por ecografía, se aplica una microcorriente galvánica directamente en el tejido degenerado. Esto provoca una reacción inflamatoria controlada que «reinicia» el proceso de curación en lesiones crónicas que se habían estancado.
  • Infiltraciones de Ácido Hialurónico: En casos donde existe una fricción excesiva con el peritendón (la vaina que recubre el tendón), el ácido hialurónico de alto peso molecular actúa como un lubricante biológico, mejorando el deslizamiento, disminuyendo el dolor y protegiendo el tejido durante la rehabilitación.

La combinación estratégica de estas terapias, basada en un diagnóstico certero, es la respuesta más eficaz para acelerar la biología del tendón y lograr una recuperación completa y duradera.

Protocolo de ejercicios: La carga progresiva en casa

El pilar fundamental para el tratamiento de la tendinopatía de Aquiles no es el reposo absoluto, sino el movimiento controlado y la carga progresiva. La idea de que el tendón necesita «descansar» es un concepto anticuado; la evidencia científica actual, con más de un 80% de éxito en los programas de ejercicio, demuestra que el tendón necesita un estímulo mecánico específico para remodelar su tejido y recuperar su capacidad funcional. Este proceso debe ser gradual y estructurado en fases claras, permitiendo una adaptación segura y efectiva.

El objetivo es aumentar la tolerancia del tendón a la carga de forma paulatina. Ignorar este principio es la principal causa de las recaídas. A continuación, desglosamos el protocolo estándar de 4 fases que aplicamos en nuestra práctica clínica.

  • Fase 1: Isométricos para el control del dolor. Cuando el tendón está muy irritable y doloroso, el primer paso es la analgesia a través del ejercicio. Las contracciones isométricas (mantener una contracción sin movimiento) han demostrado reducir el dolor de forma inmediata. Un ejemplo es ponerse de puntillas y mantener la posición durante 45 segundos, repitiendo 5 veces con descansos de 2 minutos.
  • Fase 2: El protocolo de Alfredson (ejercicios excéntricos). Una vez controlado el dolor agudo, introducimos la carga excéntrica, el método clásico y más estudiado.
  • Fase 3: Carga pesada lenta (Heavy Slow Resistance – HSR). Investigaciones más recientes, como el estudio de Beyer et al. en 2015, han demostrado que el HSR puede ser incluso más efectivo que el protocolo de Alfredson, logrando mayor satisfacción del paciente y una mejor síntesis de colágeno. Consiste en realizar elevaciones de talón (concéntricas y excéntricas) con mucho peso y a una velocidad muy lenta (3 segundos para subir, 3 para bajar).
  • Fase 4: Retorno al impacto. La fase final, crucial para deportistas. Se reintroduce gradualmente la carga pliométrica: saltos, rebotes, cambios de dirección y, finalmente, la carrera. Esta fase solo debe iniciarse cuando se ha recuperado al menos el 90% de la fuerza respecto al lado sano.

Ejercicios excéntricos paso a paso

El protocolo de Alfredson es el más conocido y una herramienta clave. Para realizarlo correctamente, colócate en el borde de un escalón. Impúlsate hacia arriba con ambas piernas (o solo con la pierna sana) hasta ponerte de puntillas. Una vez arriba, transfiere todo tu peso a la pierna afectada y baja el talón de forma lenta y controlada durante aproximadamente 3-4 segundos, hasta que quede por debajo del nivel del escalón. La pauta clásica es realizar 3 series de 15 repeticiones, dos veces al día, durante 12 semanas. Es fundamental hacer el ejercicio tanto con la rodilla estirada (para trabajar los gemelos) como con la rodilla ligeramente flexionada (para enfocar el trabajo en el sóleo).

Una pregunta frecuente es sobre el dolor. Durante el ejercicio es aceptable sentir una molestia leve, que no supere un 4 sobre 10 en una escala de dolor. Si el dolor es mayor o si persiste o aumenta 24 horas después, es una señal de que la carga ha sido excesiva y se debe ajustar.

Fortalecimiento de la cadena posterior

El tendón de Aquiles no trabaja solo. Es la terminación de dos músculos potentísimos: los gemelos y el sóleo. Un sóleo débil es uno de los principales factores de riesgo y perpetuadores de la tendinopatía. Por ello, el programa debe incluir un fortalecimiento específico de toda esta musculatura. Además, una limitación en la movilidad del tobillo, concretamente en la dorsiflexión (la capacidad de llevar la punta del pie hacia la espinilla), aumenta la tensión sobre el tendón. Integrar ejercicios de movilidad es, por tanto, indispensable. El compromiso del paciente con estas «tareas para casa» es el factor más determinante en cómo curar una tendinitis aquílea rápido; la constancia es la verdadera clave del éxito.

Dado que cada tendinopatía responde de manera diferente a la carga, es fundamental que este protocolo sea personalizado y supervisado por un especialista. Agenda una cita en Clínica Bernáldez Sportme para que nuestro equipo de traumatología deportiva diseñe un plan de recuperación a tu medida y te guíe en tu vuelta a la actividad. Porque la movilidad es vida.

Recuperación en Sevilla: Por qué elegir Clínica Bernáldez Sportme

Cuando el dolor en el talón de Aquiles interrumpe tu vida, la frustración de los tratamientos que no funcionan puede ser tan limitante como la propia lesión. La elección del equipo médico adecuado es el paso más decisivo. No se trata solo de aliviar el dolor, sino de entender la causa raíz y crear un plan para una recuperación completa y duradera. En Clínica Bernáldez Sportme, hemos consolidado un centro de excelencia en Sevilla donde la experiencia con la élite deportiva y la tecnología más avanzada se ponen a tu servicio.

Entendemos que tu principal pregunta es cómo curar una tendinitis aquílea rápido y de forma segura. Nuestro enfoque integral está diseñado precisamente para responder a esa necesidad, abordando la lesión desde todas las perspectivas posibles en un único lugar para ahorrarte tiempo, dinero y visitas innecesarias.

Nuestro compromiso se basa en tres pilares fundamentales que garantizan un diagnóstico certero y un tratamiento eficaz:

  • Enfoque multidisciplinar real: En nuestro centro, el traumatólogo que diagnostica tu lesión con ecografía de alta resolución trabaja codo con codo con el fisioterapeuta que guiará tu rehabilitación y el podólogo que analizará tu pisada en busca de desequilibrios. Este diálogo constante elimina las conjeturas y los consejos contradictorios, creando un plan de tratamiento unificado que acelera tu recuperación.
  • Experiencia de élite para todos: «Tratamos a nuestros pacientes igual que a Deportistas de Élite». Esta no es solo una frase, es nuestra metodología. Aplicamos los mismos protocolos de diagnóstico y recuperación que hemos perfeccionado durante más de 20 años con atletas profesionales. Esto significa que tienes acceso a técnicas que no solo curan, sino que fortalecen para prevenir futuras recaídas.
  • Tecnología de vanguardia en el centro de Sevilla: Disponemos de la tecnología más avanzada para el diagnóstico y tratamiento de tendinopatías, incluyendo ecógrafos de última generación para procedimientos ecoasistidos (como la EPI® o la neuromodulación) y las terapias biológicas más innovadoras para estimular la regeneración del tendón dañado.

El método Sportme para tendinopatías

Nuestro método se aleja de los protocolos genéricos porque cada tendón y cada paciente son únicos. Creamos un plan de «Vuelta al Campo» (Return to Play) totalmente personalizado. Para un corredor, significará volver a la pista; para un oficinista, caminar sin dolor o subir escaleras con confianza. Bajo el liderazgo del Dr. Pedro Bernáldez, pionero en medicina regenerativa en España, nos centramos en reparar el tejido dañado desde dentro. Nuestra ubicación estratégica en el Edificio Bekinsa facilita tu acceso a este tratamiento de primer nivel sin complicaciones.

Movilidad es vida: Nuestra filosofía de trabajo

Creemos firmemente que la cirugía debe ser siempre la última opción. Por eso, nuestra filosofía «Movilidad es vida» prioriza el uso de terapias biológicas avanzadas, como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP), para evitar el quirófano y potenciar la capacidad natural de curación de tu cuerpo. No damos el alta hasta que estás completamente recuperado. Realizamos un seguimiento post-tratamiento para asegurar que la tendinitis no vuelva a aparecer, ajustando las pautas si es necesario. El objetivo final no es solo saber cómo curar una tendinitis aquílea rápido, sino cómo hacerlo de forma definitiva.

No dejes que el dolor controle tu día a día. Da el primer paso hacia una vida sin limitaciones. Pide cita ahora y recupera tu movilidad.

Toma el Control: Tu Plan para un Tendón de Aquiles Fuerte y Sin Dolor

La tendinitis aquílea no tiene por qué ser una sentencia definitiva. Como has descubierto en esta guía, la respuesta a cómo curar una tendinitis aquílea rápido se fundamenta en una estrategia integral: un diagnóstico certero que ahorra tiempo, la aplicación de tratamientos de vanguardia como las Terapias Biológicas para acelerar la regeneración, y un protocolo de ejercicios de carga progresiva ejecutado con precisión.

En Clínica Bernáldez Sportme, aplicamos este enfoque avanzado a cada paciente. Nuestros más de 30 años de experiencia en traumatología deportiva y nuestra posición como líderes en Terapias Biológicas y PRP en Andalucía nos permiten diseñar un plan de recuperación personalizado y eficaz. Tratamos a cada paciente como a un deportista de élite, con el único objetivo de que recupere su máximo nivel de actividad.

No dejes que el dolor controle tu vida ni un día más. El primer paso hacia una recuperación completa y validada por la ciencia está a tu alcance. Reserva tu consulta con nuestros especialistas en Sevilla y comienza hoy mismo tu camino de vuelta a la acción. Recuerda, la movilidad es vida.

Preguntas Frecuentes sobre la Tendinitis Aquílea

¿Cuánto tiempo tarda en curar una tendinitis de Aquiles con PRP?

La recuperación con Plasma Rico en Plaquetas (PRP) suele mostrar mejoras significativas en 4 a 6 semanas. Este tratamiento de medicina regenerativa no es una solución instantánea; estimula los mecanismos de curación naturales del cuerpo. Nuestra experiencia clínica con deportistas indica que más del 80% retoman su actividad sin dolor en un plazo de 3 a 4 meses, siempre que el tratamiento se combine con un programa de fisioterapia y rehabilitación personalizado y riguroso.

¿Es bueno caminar si tengo tendinitis aquílea?

Sí, caminar con moderación sobre superficies llanas y con un calzado de buena amortiguación puede ser beneficioso para mantener la movilidad. Sin embargo, es crucial evitar sobrecargar el tendón. Caminatas largas, terrenos irregulares o cuestas pueden agravar la inflamación. El dolor es la principal señal de alerta; si aparece, debe detener la actividad. Un diagnóstico preciso es fundamental para pautar la carga de actividad óptima para su caso particular.

¿Qué es mejor para el tendón de Aquiles, el frío o el calor?

Para una tendinitis en fase aguda, es decir, en las primeras 48-72 horas tras la lesión o un pico de dolor, el frío es la mejor opción. La aplicación de hielo (crioterapia) durante 15 minutos, 3 o 4 veces al día, ayuda a contraer los vasos sanguíneos y a reducir la inflamación. El calor puede ser útil en fases crónicas (sin inflamación activa) para mejorar la elasticidad del tendón antes de realizar ejercicios de rehabilitación, pero nunca después del ejercicio.

¿Puedo seguir haciendo deporte con dolor en el tendón?

No, no se recomienda en absoluto seguir practicando deporte si existe dolor en el tendón de Aquiles. Ignorar el dolor puede cronificar la lesión (tendinosis) o, en el peor de los casos, provocar una rotura parcial o total. La clave de cómo curar una tendinitis aquílea rápido es un diagnóstico certero y un reposo deportivo relativo, modificando la actividad para eliminar el impacto y la tensión sobre el tendón afectado hasta que un especialista lo autorice.

¿Cuándo es necesaria la cirugía en una lesión del tendón de Aquiles?

La cirugía se reserva para casos muy concretos. Principalmente, se considera necesaria ante una rotura completa del tendón en pacientes activos o cuando un tratamiento conservador bien ejecutado durante más de 6 meses no ha conseguido aliviar la sintomatología. También puede ser una opción en tendinosis degenerativas avanzadas con un engrosamiento superior al 50% del diámetro del tendón. Hoy en día, técnicas mínimamente invasivas como la cirugía ecoguiada percutánea ofrecen excelentes resultados.

¿Qué ejercicios debo evitar si me duele el talón?

Si sufre de tendinitis aquílea, debe evitar de inmediato todos los ejercicios de alto impacto y pliométricos que supongan una tensión explosiva en el tendón. Esto incluye correr (especialmente en cuestas), saltar a la comba, realizar sentadillas con salto (box jumps) o sprints. Incluso estiramientos balísticos o forzados del gemelo pueden ser contraproducentes. Céntrese en los ejercicios isométricos y excéntricos pautados por su fisioterapeuta.

¿Cómo dormir para aliviar el dolor de la tendinitis aquílea?

Para aliviar el dolor nocturno y la rigidez matutina, duerma boca arriba colocando una almohada debajo de los tobillos. Esto evita que los pies caigan en flexión plantar, una posición que acorta el tendón de Aquiles durante horas y provoca dolor al dar los primeros pasos. Evite dormir boca abajo. En algunos casos, su traumatólogo puede recomendar el uso de una férula nocturna para mantener el pie en una posición neutra de 90 grados y facilitar la recuperación.