
Dada su incesante actividad, las fracturas óseas son frecuentes en la infancia.
Las habituales son muñeca, codo y hombro -clavícula y hémero- (ósea el miembro superior) siendo los esguinces en la pierna lo mas típico.
Afortunadamente no suelen ser muy complejas y si se diagnostican pronto y hacemos un tratamiento adecuado (generalmente ortopédico) el resultado suele ser óptimo.
El uso de férulas (que acaban todas pintadas y sucias) es lo habitual. Importante hacer una exploración neuro-vascular adecuada para evitar problemas de circulación o de sensibilidad.
En otras ocasiones es preciso hacer una intervención quirúrgica (aquellas muy desplazadas, inestables o abiertas) que precisaran colocar agujas, tornillos , placas o clavos para fijarlas anatómicamente.
Cuando consolidan (el grueso periosteo es una ventaja) hay que comenzar con la Rehabilitación.
Afortunadamente los nios son «de goma» y es impresionante la recuperación que tienen.
Hay que tener precaución con la reincorporación a la actividad normal porque puede darse una «refractura» (infrecuente)

