Pedro Bernaldez MBA,MD PhD Orthopedic Surgeon, Arthroscopy, Ultrasound MSK and Regen Medicine | Director of Spanish Academic of Regenerative Medicine and OrtobioMsk Courses
4 de diciembre de 2025
Hoy celebramos el Día del Médico, y quiero compartir una reflexión muy personal que nace de mi experiencia como cirujano ortopédico, traumatólogo deportivo e intervencionista en medicina regenerativa. Una reflexión que quizá muchos compañeros también sientan, aunque pocas veces la expresemos:
la medicina ha cambiado… y nuestra forma de “agotarnos”, también.
Contenidos
Durante años —y aún hoy— la jornada más temida, la más intensa, la más exigente física y mentalmente, era la jornada quirúrgica. Quien no ha vivido por dentro un quirófano largo y complejo no siempre entiende el nivel de atención absoluta que requiere una fractura conminuta, una revisión séptica de una artroplastia, una artroscopia compleja en una rotura masiva del manguito o una reparación en una triada de rodilla donde cada milímetro- y minuto- importa.
La cirugía tiene algo hipnótico:
- la concentración absoluta,
- la necesidad de anticipar problemas,
- la precisión manual,
- el tener un plan B, e incluso C
- la toma de decisiones quirúrgicas en tiempo real,
- y esa responsabilidad silenciosa que acompaña cada gesto.
- Siempre dije que operar era como entrar en un estado de flujo: tiempo suspendido, foco total, adrenalina medida y un respeto profundo por el paciente que deposita en ti la confianza más grande que se puede dar a un médico: permitirte entrar en su cuerpo para repararlo.
Y por mucho que ame el quirófano —que lo amo—, no voy a negar que al terminar una jornada quirúrgica exigente, uno salía con esa mezcla de satisfacción y cansancio que solo el cirujano conoce. Era el día “duro” de la semana.
Pero… la medicina cambia, evoluciona; y nosotros con ella.
Hoy, con la irrupción de la #OrtobiologiaIntervencionista, del ecógrafo en consulta, de la medicina regenerativa y el intervencionismo ecoguiado, puedo afirmar algo que jamás imaginé hace 15 años que hay días de consulta que son más agotadores que un dia de quirófano entero. Y no lo digo en broma.
La nueva exigencia: la micro-cirugía sin quirófano
La llegada de técnicas como:
- Terapias ecoguiadas
- Bloqueos loco-regionales
- Técnicas de Hidrodiseccion e hidrodiltación
- El Lavado de las calcificaiones
- El uso del PRP, Aspirado de médula ósea
- Infiltraciones intraóseas
- Abordajes percutáneos complejos
- Láser de alta intensidad
- Ondas de choue focales
…ha transformado la consulta de aparato locomotor en un quirófano en miniatura donde la exigencia técnica, la precisión y la concentración se multiplican.
Hoy un día de consulta no es “solo consulta”. No es explorar un codo, pedir una resonancia o explicar unos resultados.
Es:
- diagnosticar,
- explorar minuciosamente,
- interpretar ecografías en directo,
- decidir protocolos personalizados,
- infiltrar estructuras profundas con una precisión milimétrica,
- introducir ortobiológicos en compartimentos articulares, tendinosos o intraóseos,
- guiar agujas bajo fluoroscopia o ecografía,
- y combinar terapias para optimizar reparación, inflamación, perfusión y dolor.
Son cirugías… sin incisión. La via de abordaje nos la presenta los ultrasonidos y aunque no lo parezca, exige tanta concentración como un acto quirúrgico tradicional, a veces más, para poder actuar “directo a la lesión” con determinación y precisión.
Porque cuando realizas 10 o 15 técnicas percutáneas en una sola jornada, cada una con su anatomía, su riesgo, su historia clínica y su necesidad de precisión absoluta, terminas el día con la cabeza… como si hubieras estado 2 horas reparando un ligamento cruzado anterior.
A esto súmale algo que no aparece en los libros de técnica quirúrgica ni en las publicaciones científicas:
la carga emocional y psicológica de atender 20 historias personales. El paciente no está dormido (anestesiado) que es una de las mayores ventajas del acto quirúrgico. Aquí hablan, -algun@s en exceso-, se ponen nerviosos, en ocasiones les duele, gritan, se marean o montan un “numerito” (todos lo hemos vivido en mas de 1 ocasión)
En consulta, cada paciente te trae:
- su dolor,
- sus miedos,
- sus expectativas,
- sus experiencias previas,
- sus dudas,
- y esa necesidad profunda de sentirse escuchado.
En quirófano “solo” operas. Simple. Y el que se despierta, otro chute de Propofol (bendito medicamento)
En consulta acompañas historias de vida. Y eso también desgasta, aunque lo hagamos con pasión.
Es la medicina que hemos elegido y la que amamos.
A veces, cuando cierro la clínica tras una jornada intensa de intervencionismo, pienso: “Hoy no he operado… pero estoy igual de cansado que si hubiera operado dos hombros y una prótesis.”
Y me río un poco, porque es la prueba de cómo la medicina evoluciona y cómo nuestras energías se reparten de forma distinta.
Hoy la traumatología no es solo bisturí y sutura. Es también aguja fina, ecografía, ortobiología y terapias energéticas. Y eso es apasionante.
Para mí —y hablo totalmente en primera persona— ha sido un privilegio poder vivir esta transformación: ver cómo la medicina regenerativa nos permite acercarnos a un modelo más biológico, más conservador, más fisiológico y muchas veces más agradecido para el paciente. No somos magos; somos clínicos.
Pero hoy tenemos herramientas que hace una década eran impensables.
Confieso que hay días en que pienso: “En el quirófano trabajo con el cuerpo; en la consulta trabajo con el cuerpo y con el alma.”
La realidad es que la medicina moderna nos exige ser:
- cirujanos,
- ecografistas,
- intervencionistas,
- psicólogos improvisados,
- maestros,
- y a veces… malabaristas clínicos.
Pero ¿sabéis qué? Lo hacemos encantados. Porque amamos esta profesión.
Por eso hoy, día del Médico, quiero decir esto en voz alta
Hoy no quiero que se hable solo del médico-cirujano que opera con precisión.
Ni del médico-técnico que infiltra con ecografía.
Ni del médico-científico que estudia ortobiológicos y nuevas terapias.
Ni del médico-humano que acompaña historias personales.
Quiero celebrar todo junto, porque esa es la medicina real.
La que vivimos cada día.
La que no sale en las series de TV.
La que nos quita sueño y nos da sentido.
La que nos cansa y al mismo tiempo nos llena.
La que nos exige energía, dedicación, paciencia y una enorme humildad.
Hoy celebro:
- el quirófano,
- la consulta,
- la ecografía,
- el intervencionismo,
- la biología,
- el deporte,
- y a cada paciente que confía en nosotros para recuperar su movilidad y su vida.
Conclusión Personal :
En SportMe Medical Center y desde la Academia Española Medicina Regenerativa, trabajamos para avanzar, enseñar, compartir y elevar la calidad del tratamiento del aparato locomotor.
Somos cirujanos, sí. Pero también somos clínicos, regenólogos, docentes, investigadores y seres humanos al servicio de otros.
Y si hoy termino agotado, que así sea.
Porque significa que he dado lo mejor de mí.
Y eso, al final, es el verdadero honor de esta profesión.
Feliz día del Médico a todos mis compañeros.
Seguimos avanzando.
Seguimos aprendiendo.
Seguimos cuidando.
— Dr. Pedro Bernáldez Domínguez
Director de SportMe Medical Center
Director de la Academia Española de Medicina Regenerativa (AEMR)