Tendinitis: Guía completa sobre causas, síntomas y tratamientos avanzados en 2026

El reposo no cura la tendinitis. Esta afirmación contradice el consejo más repetido en consultas y vestuarios, pero la evidencia clínica actual es clara: inmovilizar un tendón dañado sin abordar la causa real del problema casi siempre conduce a recaídas, cronificación y, en los peores casos, a una degeneración estructural que sí puede requerir intervención quirúrgica.

Si conoces ese dolor punzante que aparece al bajar escaleras, al lanzar un balón o simplemente al levantarte por la mañana, sabes exactamente de qué hablamos. La frustración de tener que pausar el deporte, la incertidumbre sobre si esto va a mejorar de verdad o la pregunta que no te deja dormir: ¿acabaré en el quirófano? Son preocupaciones completamente legítimas, y mereces respuestas concretas.

En esta guía encontrarás una explicación rigurosa y accesible sobre qué ocurre realmente en el tejido tendinoso, cómo distinguir una inflamación aguda de una degeneración crónica, y qué opciones terapéuticas ofrece la medicina deportiva y regenerativa en 2026, desde el tratamiento con plasma rico en plaquetas (PRP) hasta los criterios que indican cuándo la cirugía artroscópica es la mejor decisión. El objetivo es uno solo: que salgas de aquí con un mapa claro para recuperar tu movilidad sin dolor.

Puntos Clave

  • La tendinitis no se cura con reposo absoluto: inmovilizar el tendón sin tratar la causa real aumenta el riesgo de cronificación y degeneración estructural.
  • Existen diferencias clave entre una inflamación aguda y una tendinopatía crónica, y reconocerlas determina por completo el protocolo de tratamiento más eficaz.
  • Las terapias biológicas como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) representan la vanguardia en medicina regenerativa, acelerando la curación de los tendones desde su tejido más profundo.
  • Un diagnóstico biomecánico preciso —que evalúa el movimiento y no solo el dolor— es el primer paso indispensable para recuperar la movilidad sin recaídas.
  • La cirugía artroscópica existe como solución resolutiva para los casos que no responden a tratamiento conservador, pero conocer sus criterios de indicación te ayudará a saber cuándo es realmente necesaria.

¿Qué es la tendinitis? Entendiendo la salud de tus tendones

Un tendón es mucho más que un simple cable de conexión entre músculo y hueso. Es una estructura viva, dinámica, compuesta principalmente por fibras de colágeno tipo I organizadas en haces paralelos que le confieren una resistencia a la tracción extraordinaria. Su función es transmitir la fuerza generada por el músculo hacia el esqueleto con una precisión milimétrica, permitiendo cada salto, cada giro y cada paso que das. Cuando esa estructura se irrita o se daña, la tendinitis aparece como señal de alarma del organismo.

El problema es que los tendones tienen un aporte sanguíneo relativamente bajo comparado con otros tejidos. Esto los hace más lentos para recuperarse y más vulnerables a la acumulación de microtraumatismos sin que el cuerpo tenga tiempo de repararlos entre sesión y sesión. Un músculo puede recuperarse en 48 horas; un tendón sometido a carga excesiva puede tardar semanas en restaurar su arquitectura interna.

Tendinitis vs. Tendinosis: ¿Por qué importa la diferencia?

Esta distinción no es un tecnicismo académico; determina por completo el tratamiento que necesitas. La tendinitis describe una fase aguda con inflamación activa: hay células inflamatorias presentes, el tejido está irritado y los antiinflamatorios pueden tener un papel útil en los primeros días. La tendinosis, en cambio, es una degeneración crónica del colágeno sin inflamación activa. Las fibras pierden su organización paralela, aparecen zonas de tejido desorganizado y, paradójicamente, el tendón duele sin que haya inflamación que tratar.

Este es el error más frecuente en el manejo clínico convencional: aplicar antiinflamatorios o corticoides a una tendinosis que lleva meses instaurada. No solo no funcionan; algunos estudios sugieren que el uso repetido de corticoides puede debilitar estructuralmente el tejido tendinoso a largo plazo. El diagnóstico diferencial preciso, idealmente mediante ecografía musculoesquelética, no es opcional: es el punto de partida de cualquier protocolo eficaz.

Causas comunes y factores de riesgo en el deporte y el trabajo

Los microtraumatismos repetitivos son el origen más frecuente, tanto en deportistas como en personas con trabajos que implican movimientos repetitivos: albañiles, músicos, administrativos o conductores. En el entorno deportivo, los errores técnicos y la falta de un calentamiento progresivo multiplican el riesgo. Correr con una pisada incorrecta, lanzar con una mecánica deficiente o aumentar la carga de entrenamiento demasiado rápido sobrecargan el tendón más allá de su capacidad de adaptación.

Los factores intrínsecos también cuentan. A partir de los 35-40 años, la síntesis de colágeno disminuye de forma natural, reduciendo la capacidad regenerativa del tendón. Enfermedades sistémicas como la diabetes alteran la microcirculación y la calidad del tejido conectivo, aumentando la predisposición a lesiones tendinosas. Ciertas variantes anatómicas, como un arco plantar muy pronunciado o una dismetría de miembros inferiores, generan desequilibrios de carga que el tendón acaba pagando.

Identificar cuál de estos factores está en el origen de tu lesión es el primer paso clínico indispensable. Sin ese análisis, cualquier tratamiento actúa sobre el síntoma y no sobre la causa.

Tipos de tendinitis más frecuentes y sus síntomas

Reconocer una lesión tendinosa a tiempo marca la diferencia entre una recuperación de semanas y un proceso crónico que se prolonga durante meses. El dolor característico es sordo y localizado: no se dispersa por toda la extremidad, sino que apunta con precisión a una zona concreta. Empeora con el movimiento específico que carga el tendón afectado y, en fases iniciales, puede aliviarse paradójicamente al calentar, para volver con más intensidad tras el esfuerzo.

Tres signos físicos orientan el diagnóstico clínico desde la primera exploración:

  • Sensibilidad al tacto: la presión directa sobre el tendón reproduce el dolor de forma reproducible y localizada.
  • Leve hinchazón y calor local: presentes sobre todo en fases agudas, pueden ser sutiles o estar ausentes en tendinopatías crónicas.
  • Rigidez matutina: uno de los indicadores más fiables de afectación tendinosa. El tendón necesita varios minutos de movimiento para recuperar su elasticidad al levantarse, especialmente en el tendón de Aquiles y el rotuliano.

La evolución del dolor también informa sobre la fase de la lesión. En estadios iniciales, el dolor aparece solo al inicio del ejercicio y desaparece al calentar. Cuando la lesión avanza, persiste durante toda la actividad y comienza a interferir en las tareas cotidianas. En fases avanzadas, el dolor está presente incluso en reposo, señal de que el tejido necesita una evaluación biomecánica urgente.

Tendinitis en el miembro superior: Hombro, Codo y Muñeca

En el hombro, la zona más vulnerable es el manguito rotador, el conjunto de cuatro tendones que estabiliza la cabeza humeral. El dolor se localiza en la cara anterior o lateral del hombro, aumenta al elevar el brazo por encima de la cabeza y puede irradiar hacia el cuello o el brazo sin llegar al codo. Es especialmente frecuente en nadadores, lanzadores y trabajadores con tareas repetitivas sobre el nivel del hombro.

En el codo, la epicondilitis lateral (codo de tenista) afecta a los tendones extensores de la muñeca en su inserción en el epicóndilo. El dolor es punzante en la cara externa del codo y se reproduce al extender la muñeca contra resistencia. La epitrocleitis o codo de golfista es su imagen especular: afecta la cara interna y los tendones flexores, con dolor que aumenta al cerrar el puño con fuerza.

En la muñeca, la tenosinovitis de De Quervain merece mención específica. Afecta los tendones abductor largo y extensor corto del pulgar en su paso por el primer compartimento extensor. El dolor se localiza en la tabaquera anatómica y se agrava con los movimientos de pinza o al desviarse la muñeca hacia el lado del meñique. Es muy frecuente en madres recientes, músicos y usuarios intensivos de dispositivos móviles.

Tendinitis en el miembro inferior: Rodilla, Tobillo y Cadera

La tendinitis rotuliana, conocida como rodilla del saltador, genera un dolor característico en el polo inferior de la rótula que empeora al bajar escaleras, ponerse en cuclillas o tras sesiones de salto. Su relación con la gonartrosis es relevante: la sobrecarga crónica del tendón rotuliano altera los patrones de carga articular y puede acelerar el desgaste del cartílago femoropatelar a largo plazo.

En el pie y el tobillo, la tendinitis aquílea produce dolor en la parte posterior del talón, con rigidez matutina muy marcada. Su confusión con la fascitis plantar es habitual, pero la localización lo diferencia: la fascitis duele en la planta del talón al apoyar el primer paso del día, mientras que la tendinitis aquílea duele en el cordón posterior, a dos o tres centímetros de su inserción calcánea.

En la cadera, la tendinitis del psoas genera un chasquido doloroso en la ingle al flexionar la cadera, frecuente en corredores y bailarines. La trocanteritis, o tendinopatía del glúteo medio en su inserción en el trocánter mayor, produce un dolor lateral de cadera que empeora al cruzar las piernas o dormir sobre el lado afectado. Ambas se diagnostican con mayor precisión mediante ecografía dinámica, que permite evaluar el tendón en movimiento.

Si reconoces alguno de estos patrones en tu día a día, el siguiente paso no es esperar a que mejore solo. Un diagnóstico biomecánico preciso, como el que realizan los especialistas en traumatología deportiva, identifica no solo el tendón afectado sino la causa mecánica que lo sobrecarga, que es la única forma de evitar la recaída.

Diagnóstico de precisión: El primer paso para la curación

Tratar una tendinitis sin un diagnóstico preciso es como reparar una avería sin abrir el capó. El dolor es solo la señal; la causa real puede estar en un patrón de movimiento deficiente, una sobrecarga biomecánica específica o una degeneración estructural que no se ve a simple vista. Un diagnóstico erróneo no solo retrasa la recuperación: puede cronificar una lesión que, detectada a tiempo, se resuelve en pocas semanas.

La exploración física biomecánica va mucho más allá de localizar el punto de dolor. El especialista evalúa la cadena cinética completa: cómo cargas el pie al caminar, cómo alineas la rodilla al agacharte, qué compensaciones has adoptado sin saberlo para evitar el dolor. Esas compensaciones, mantenidas durante semanas, generan nuevas sobrecargas en tendones adyacentes que aún no duelen pero que están al límite. Verlas antes de que se conviertan en un problema es parte del valor de una evaluación experta.

La historia clínica detallada completa ese cuadro. ¿Cuándo apareció el dolor exactamente? ¿Hubo un cambio de calzado, un aumento de kilometraje, una nueva actividad laboral? ¿Has recibido infiltraciones de corticoides previas? Estas preguntas no son rutina administrativa: son las piezas que permiten al especialista identificar el mecanismo de lesión y diseñar un protocolo que ataque la causa, no solo el síntoma.

El uso de escalas validadas de dolor y funcionalidad, como la escala VISA-P para tendinitis rotuliana o la VISA-A para la aquílea, aporta un dato objetivo que el «me duele más o menos que antes» no puede ofrecer. Monitorizar la evolución con estas herramientas permite ajustar el tratamiento en tiempo real y detectar precozmente si el enfoque elegido no está funcionando.

Pruebas de imagen: Ecografía y Resonancia Magnética

La ecografía musculoesquelética de alta resolución es la herramienta de elección para evaluar el tendón. Su ventaja principal es la capacidad de exploración dinámica: el especialista puede ver el tendón moviéndose en tiempo real, identificar zonas de degeneración del colágeno, detectar neovascularización patológica y confirmar si existe líquido peritendinoso. Ninguna otra prueba ofrece esa información funcional de forma inmediata y sin radiación.

La resonancia magnética se reserva para casos con sospecha de rotura parcial o completa, afectación de estructuras profundas o cuando el cuadro clínico no encaja con los hallazgos ecográficos. Su resolución en tejidos blandos es superior, pero su coste y tiempo de espera la convierten en una segunda línea diagnóstica, no en el primer paso.

La radiografía simple tiene un papel concreto y limitado: identificar calcificaciones tendinosas, que son frecuentes en la tendinitis del manguito rotador y en la aquílea crónica. No informa sobre el estado del tejido blando, pero puede cambiar el enfoque terapéutico si revela depósitos cálcicos que requieren tratamiento específico.

La importancia de acudir a un traumatólogo especialista en Sevilla

La diferencia entre un diagnóstico en medicina general y uno en traumatología deportiva especializada no es solo de formación: es de enfoque completo. El especialista en medicina deportiva no busca únicamente el diagnóstico estructural, sino el diagnóstico biomecánico y funcional que explica por qué ese tendón concreto ha llegado a ese punto.

Un centro multidisciplinar que integra traumatología, fisioterapia y medicina regenerativa ofrece algo que los enfoques aislados no pueden: coherencia entre el diagnóstico y el tratamiento. El fisioterapeuta que conoce los hallazgos ecográficos puede diseñar un programa de carga progresiva ajustado a la realidad del tejido. El especialista en terapias biológicas puede valorar si el PRP está indicado antes de que la lesión evolucione a una fase que requiera cirugía.

El diagnóstico diferencial también es clave. El dolor en la cara posterior del talón puede ser tendinitis aquílea, pero también bursitis retrocalcánea, síndrome de Haglund o una combinación de ambas. El dolor lateral de cadera que parece trocanteritis puede esconder una lesión del labrum. Confundir estas entidades conduce a tratamientos ineficaces durante meses. Un equipo especializado descarta sistemáticamente estas posibilidades desde la primera visita, ahorrándote tiempo, frustración y, sobre todo, progresión de la lesión.

Tendinitis: Guía completa sobre causas, síntomas y tratamientos avanzados en 2026

Tratamientos efectivos: Del método convencional a la vanguardia

El protocolo de tratamiento cambia radicalmente según la fase de la lesión. En la fase aguda, el objetivo no es inmovilizar: es controlar el dolor sin suprimir los mecanismos naturales de reparación. La crioterapia aplicada durante los primeros días reduce la inflamación local y el dolor sin los efectos secundarios de los antiinflamatorios sistémicos. El reposo es relativo, no absoluto: se elimina la actividad que carga el tendón de forma dolorosa, pero se mantiene el movimiento sin carga para evitar la atrofia y la pérdida de elasticidad del tejido.

El uso de antiinflamatorios no esteroideos tiene un margen temporal concreto: puede ser útil durante los primeros días de una fase aguda real, pero prolongarlo más allá de una semana o dos en una tendinopatía crónica no aporta beneficio y puede enmascarar señales que el cuerpo necesita procesar. Las infiltraciones de corticoides son el caso más delicado. Una infiltración bien indicada puede resolver una bursitis o un síndrome de atrapamiento; repetirlas en el mismo tendón, sin embargo, altera la síntesis de colágeno y debilita estructuralmente el tejido. La evidencia disponible desaconseja superar dos o tres infiltraciones en el mismo tendón a lo largo del tiempo.

La Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI) representa uno de los avances más significativos en fisioterapia avanzada para tendinopatías crónicas. Mediante una corriente galvánica aplicada directamente en la zona degenerada del tendón con guía ecográfica, genera una respuesta inflamatoria controlada que reactiva los procesos de regeneración del colágeno. Actúa sobre el tejido que ya no responde a la inflamación espontánea, que es precisamente el tejido crónico que los antiinflamatorios no pueden tratar.

Recuperación funcional y ejercicios de carga

Un tendón sana cuando se le da carga, no cuando se le priva de ella. Los ejercicios excéntricos, en los que el músculo trabaja mientras se alarga, generan una tensión mecánica específica que estimula la reorganización de las fibras de colágeno. El protocolo de Alfredson para la tendinitis aquílea, basado en series de bajadas de talón con carga progresiva, es uno de los más respaldados por la literatura clínica. El principio es extrapolable a otros tendones: el rotuliano responde al squat excéntrico declinado, el tendón del manguito rotador al trabajo excéntrico del supraespinoso.

La reeducación gestual es la pieza que cierra el ciclo. Recuperar la fuerza en el tendón sin corregir el patrón de movimiento que lo sobrecargó inicialmente garantiza la recaída. Un corredor que vuelve a entrenar con la misma mecánica de pisada, o un tenista que regresa a la pista con el mismo gesto de lanzamiento, volverá a la consulta en pocas semanas.

Ondas de Choque y Terapias Físicas

Las ondas de choque extracorpóreas actúan sobre la tendinitis crónica mediante un mecanismo dual: rompen los depósitos cálcicos que pueden estar presentes y estimulan la neovascularización del tejido degenerado, mejorando su aporte metabólico. Son especialmente eficaces en calcificaciones del manguito rotador y en tendinopatías aquíleas e insercionales que no han respondido a fisioterapia convencional. La magnetoterapia y el láser de alta potencia complementan este enfoque, reduciendo el dolor y acelerando los procesos celulares de reparación.

Cuando estas terapias físicas no logran una mejoría sostenida tras un ciclo de tratamiento completo y bien ejecutado, es el momento de valorar las terapias biológicas. El PRP y las células madre representan el siguiente escalón terapéutico, con capacidad de regenerar el tejido desde su estructura más profunda. Antes de llegar a ese punto, o de considerar cualquier intervención quirúrgica, un equipo especializado en medicina regenerativa puede determinar con precisión cuál es el enfoque más adecuado para tu caso concreto. Consulta con los especialistas en tendinitis de Clínica Bernáldez Sportme y recibe un plan de tratamiento diseñado específicamente para tu lesión y tu nivel de actividad.

Terapias Biológicas y Cirugía en Clínica Bernáldez Sportme

Cuando la fisioterapia avanzada y las terapias físicas han completado su ciclo sin lograr una resolución sostenida, el siguiente escalón no es la cirugía: es la medicina regenerativa. Este es precisamente el puente que la mayoría de guías convencionales ignoran, y donde Clínica Bernáldez Sportme concentra una parte esencial de su propuesta terapéutica para la tendinitis crónica y las lesiones degenerativas graves.

Plasma Rico en Plaquetas (PRP) para Tendinitis Crónica

El PRP se obtiene a partir de una muestra de sangre del propio paciente. Esa muestra se centrifuga en el laboratorio de la clínica para concentrar las plaquetas y los factores de crecimiento que contienen: PDGF, TGF-β, VEGF e IGF-1, entre otros. El resultado es una preparación biológica que, infiltrada con guía ecográfica directamente en la zona degenerada del tendón, estimula la proliferación de tenocitos, la síntesis de colágeno tipo I y la neovascularización del tejido dañado.

Su principal ventaja es que es un tratamiento autólogo: procede del propio organismo del paciente, lo que elimina el riesgo de reacción alérgica o de rechazo. No introduce sustancias externas; activa los mecanismos de reparación que el tejido crónico ya no es capaz de desencadenar por sí solo. La evidencia clínica disponible muestra mejoras tanto en la escala de dolor como en los parámetros estructurales del tendón evaluados por ecografía, especialmente en tendinopatías aquíleas, rotulianas y del manguito rotador con más de tres meses de evolución.

Células Madre para Lesiones Degenerativas Graves

En los casos donde la degeneración tendinosa es extensa y el PRP no es suficiente para revertir la pérdida estructural, la terapia con células madre mesenquimales representa la opción de última generación. Estas células tienen capacidad de diferenciarse en tejido tendinoso y de secretar factores antiinflamatorios que modulan el entorno de la lesión, favoreciendo una regeneración más completa que cualquier otro tratamiento conservador. En Clínica Bernáldez Sportme, esta terapia se indica de forma individualizada, tras una valoración exhaustiva del estado del tejido y del historial de tratamientos previos.

Cirugía Mínimamente Invasiva y Artroscopia

La artroscopia entra en escena cuando existe una rotura tendinosa parcial o completa que no puede resolverse con tratamiento conservador o biológico. A través de incisiones mínimas, el cirujano accede al tendón con una cámara de alta definición para eliminar el tejido degenerado, reparar el desgarro y, si es necesario, tratar las estructuras adyacentes afectadas. Las ventajas frente a la cirugía abierta son concretas:

  • Menor dolor postoperatorio gracias a incisiones de milímetros frente a los cortes amplios de la cirugía convencional.
  • Cicatrices mínimas y menor riesgo de complicaciones en el tejido blando perilesional.
  • Recuperación funcional más rápida, con protocolos de rehabilitación progresiva que en muchos casos permiten retomar la actividad deportiva en plazos significativamente menores que con cirugía abierta.

El protocolo de vuelta al deporte tras una intervención artroscópica en Sportme no comienza en el quirófano: empieza en la planificación preoperatoria. El equipo multidisciplinar define desde el primer día los hitos funcionales que marcarán cada fase de la recuperación, desde la carga progresiva hasta el gesto deportivo específico, con criterios objetivos y no solo con la desaparición del dolor como referencia.

Si llevas meses conviviendo con una tendinitis que no remite, o si te han dicho que la cirugía es tu única opción sin haber explorado antes las terapias biológicas, el equipo de Clínica Bernáldez Sportme puede darte una segunda opinión fundamentada. El objetivo siempre es el mismo: recuperar tu movilidad con el tratamiento más eficaz, menos invasivo y más duradero para tu caso concreto.

Tu movilidad no tiene por qué esperar: da el siguiente paso hoy

La tendinitis no es una condena ni una señal de que debas abandonar el deporte o resignarte al dolor cotidiano. Como has visto a lo largo de esta guía, existe un camino claro: diagnóstico biomecánico preciso, tratamiento ajustado a la fase real de la lesión y, cuando es necesario, terapias biológicas o cirugía artroscópica que resuelven lo que el reposo nunca pudo.

Tres ideas que conviene no olvidar: inmovilizar sin tratar la causa garantiza la recaída; la diferencia entre tendinitis y tendinosis cambia por completo el protocolo; y las opciones terapéuticas actuales van mucho más allá del antiinflamatorio y la espera.

En Clínica Bernáldez Sportme encontrarás un equipo con más de 30 años de experiencia en traumatología deportiva, líderes en terapias biológicas y PRP, con tecnología diagnóstica de vanguardia y un enfoque completamente personalizado. Tu recuperación merece ese nivel de atención.

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Preguntas Frecuentes sobre la Tendinitis

¿Cuánto tiempo tarda en curarse una tendinitis?

Depende directamente de la fase en que se encuentra la lesión y de si se trata la causa biomecánica real. Una tendinitis aguda bien gestionada puede resolverse en tres a seis semanas. Una tendinopatía crónica con degeneración estructural instalada puede requerir entre tres y seis meses de tratamiento activo y progresivo.

El factor que más alarga los plazos no es la gravedad inicial, sino el tiempo que transcurre entre los primeros síntomas y el diagnóstico correcto. Cada semana de tratamiento inadecuado consolida patrones de compensación que el tejido acaba pagando.

¿Es mejor aplicar frío o calor para el dolor de tendón?

El frío es la opción correcta en las primeras 48 a 72 horas de una fase aguda: reduce la inflamación local y el dolor sin interferir en los mecanismos de reparación. Aplícalo durante 15 a 20 minutos con una barrera de tela entre el hielo y la piel, nunca directamente sobre la piel.

El calor puede ser útil en fases crónicas para mejorar la elasticidad del tejido antes de la actividad, pero aplicarlo sobre una inflamación activa empeora la situación. Si tienes dudas sobre en qué fase está tu lesión, opta siempre por el frío hasta recibir valoración especializada.

¿Puedo seguir haciendo ejercicio si tengo tendinitis?

Sí, pero con una distinción importante: no toda actividad está contraindicada, solo aquella que carga el tendón de forma dolorosa. El reposo absoluto no es la solución. Mantener el movimiento sin carga excesiva preserva la elasticidad del tejido y evita la atrofia muscular que complica la recuperación posterior.

La clave está en modificar la actividad, no en eliminarla. Un corredor puede sustituir temporalmente la carrera por natación o ciclismo. Un tenista puede trabajar fuerza en cadena cerrada sin gesto de lanzamiento. El especialista en traumatología deportiva puede definir exactamente qué cargas son seguras en cada fase de tu lesión.

¿Qué pasa si una tendinitis no se trata a tiempo?

Una tendinitis ignorada evoluciona hacia una tendinosis, que es una degeneración estructural del colágeno sin capacidad de resolución espontánea. El tejido pierde su organización en fibras paralelas, aparecen zonas de neovascularización patológica y el dolor se vuelve constante, incluso en reposo. En los casos más avanzados, el tendón debilitado puede sufrir una rotura parcial o completa ante un esfuerzo que en condiciones normales no representaría ningún riesgo.

La cronificación también multiplica el tiempo y la complejidad del tratamiento necesario. Lo que en una fase aguda se resuelve con fisioterapia dirigida puede requerir, meses después, terapias biológicas como el PRP o incluso intervención artroscópica.

¿Cuándo son recomendables las infiltraciones de PRP para la tendinitis?

El Plasma Rico en Plaquetas está especialmente indicado cuando la tendinitis lleva más de tres meses de evolución sin respuesta satisfactoria al tratamiento conservador, cuando la ecografía confirma degeneración estructural del colágeno o cuando el paciente ha recibido infiltraciones de corticoides previas que han debilitado el tejido sin resolver el problema de fondo.

No es un tratamiento de primera línea para cualquier dolor tendinoso agudo. Su valor real está en regenerar el tejido que ya no puede repararse solo, estimulando la síntesis de colágeno tipo I desde el interior de la lesión. En Clínica Bernáldez Sportme, la indicación de PRP se realiza siempre tras valoración ecográfica y biomecánica individualizada.

¿Cómo puedo prevenir que la tendinitis vuelva a aparecer?

La recaída casi siempre tiene una causa mecánica identificable que no se corrigió durante el tratamiento. Tres pilares previenen la recurrencia: corregir el patrón de movimiento que sobrecargó el tendón, mantener un programa de ejercicio excéntrico de mantenimiento una vez superada la fase aguda, y respetar la progresión de cargas al retomar la actividad deportiva o laboral.

El calzado adecuado, un calentamiento progresivo real y evitar incrementos bruscos de intensidad o volumen de entrenamiento completan la estrategia preventiva. Si tienes factores intrínsecos como alteraciones biomecánicas de la pisada o disimetrías de miembros, un estudio de la marcha puede identificar los ajustes necesarios antes de que el tendón vuelva a acusar la sobrecarga.

¿Cuál es la diferencia entre una rotura de tendón y una tendinitis?

La tendinitis implica irritación o degeneración del tejido tendinoso con continuidad estructural intacta: el tendón duele y está dañado, pero no ha perdido su integridad. Una rotura, parcial o completa, supone una discontinuidad real en las fibras. El dolor en una rotura suele ser agudo e inmediato, con pérdida de fuerza o función notoria en el momento del incidente, algo que no ocurre en la tendinitis, donde el dolor se instala de forma progresiva.

La ecografía musculoesquelética diferencia ambas entidades con precisión. Esta distinción es clínicamente decisiva: una rotura completa de tendón, como la del Aquiles o la del supraespinoso, puede requerir reparación quirúrgica artroscópica, mientras que la tendinitis, incluso en fases avanzadas, tiene opciones de resolución conservadora o biológica antes de llegar a ese punto.

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